
Entre las extensas y áridas llanuras del valle del Ebro y las altas cumbres pirenaicas, se alzan las sierras que conforman el espacio natural protegido más extenso de Aragón, el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara.

El pico Cabeza de Guara, con sus 1.870 m de altitud, es la tercera cumbre más importante del Parque y un auténtico techo de la Comarca de Somontano de Barbastro.

A sus pies se abren algunos de los cañones más conocidos de la sierra: Gorgas Negras, La Peonera, Mascún, Balced y Vero.
La fuerza erosiva de los ríos, junto al viento y la lluvia, han desgastado durante millones de años este macizo calcáreo, dando lugar a un conjunto de gargantas único en Europa, por su belleza, número y densidad. Gracias a la confluencia de todos estos factores, Guara se ha convertido en un punto de referencia en Europa para la práctica del barranquismo.

Pero Guara es sin duda el paraíso para los amantes de la naturaleza en su estado más puro. Dado que la diversidad de los ecosistemas es muy elevada, permite que habiten en cada uno de ellos las especies animales y vegetales mejor adaptadas, siendo endémicas algunas de ellas. El aislamiento e inaccesibilidad de innumerables enclaves, han hecho posible que el Parque Natural pueda considerarse refugio para algunas especies en grave peligro de extinción, como el quebrantahuesos o el águila-azor perdicera.

Dada la importancia que posee la sierra desde el punto de vista ornitológico, se declaró zona ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves).
Merece la pena adentrarse en los valles de la sierra y recorrer tranquilamente sus viejos caminos, pasear por callejuelas de pueblos y aldeas, conversar con sus habitantes, participar de los actos festivos o visitar sus espacios museísticos; sólo de esta forma seremos capaces de captar la verdadera esencia que encierran estas montañas siempre inolvidables.